Centro Internacional de Prensa, 21 Abril 2015

E el nombre de Dios

Queridos presentes;

Antes que todo quisiera agradecer a todos los organizadores de esta conferencia, sobre todo, a la Dra. Carmen Enríquez, distinguida Presidenta del Club Internacional de Prensa, así como al profesor Kamal Halawa, Presidente de la Asociación Periodistas y Escritores Árabes, por la iniciativa de celebrar esta fructífera reunión. Es un honor estar con ustedes y les deseo éxito en alcanzar los objetivos de esta reunión y en aprovechar distintas visiones para entender mejor los acontecimientos de Oriente Medio y conocer las salidas de las situaciones actuales.

Queridos presentes;

Aunque la nación islámica mayoritariamente ha carecido del factor de la cohesión y organización, pero en algunas eras históricas, sobre todo en la era del recordado Nasser, fuimos testigos de una especie de integración entre países árabes y organizaciones como la Liga Árabe prometían una concordia y unidad entre naciones árabes. Esta integración se basaba en factores como el idioma árabe, la sagrada religión del islam y el asunto de la ocupación del primer Quibla de los musulmanes. Esto bastaba para reunir a las distintas alas del mundo árabe. Pero el Oriente Medio es, hoy día, el foco de los desafíos y conflictos sangrientos, y las plumas sionistas y mercenarias, sin mencionar las razones de la aparición de la violencia y el extremismo que se radica en sus propias políticas y conductas, se han alineado para atacar los principios sagrado del islam y de los musulmanes en el marco de un coordinada ofensiva mediática. Veo los desafíos más importantes en los territorios islámicos en los siguientes ejes:

  1. La divergencia y la desintegración originada por la diferencia entre los objetivos y la fricción de los intereses.
  2. La divergencia por la debilidad del frente de resistencia anti sionista.
  3. La divergencia por la debilidad del núcleo central del mundo árabe como Egipto, Siria y Libia
  4. La divergencia por el distanciamiento de los gobernantes de las ideales del sagrado islam y la distancia entre los gobiernos y los pueblos.
  5. La participación clara o encubierta en la creación y fortalecimiento de grupos terroristas y aterradores.   
  6. La legitimización y la retirada de la prohibición de la invasión de un país islámico contra otro país hermano e islámico.
  7. La pérdida del valor estratégico de petróleo como un instrumento de influencia.

La situación actual es de tal manera que los países islámicos, en vez de poner la atención sobre el enemigo común, se han auto apuntado las armas regaladas por la arrogancia; bombardean a sus propios pueblos; y destruyen las infraestructuras del pueblo musulmán. Y en el marco de un hecho más desastroso, crean y fortalecen grupos terroristas para conseguir sus objetivos políticos e invadir los principios de la sagrada religión del islam y la misión del Profeta Mohammad, recurriendo al uso instrumental de los símbolos islámicos.

  • El pueblo palestino que en algún tiempo tenía los ojos (y la esperanza) puestos en las manos de los gobernantes árabes para recuperar su tierra al régimen sionista, ahora es testigo de la matanza de sus hijos en el campamento de Yarmouk por parte de unos mercenarios que se hacen llamar árabes y musulmanes.

 

  • El pueblo iraquí es asesinado cada día por parte de quienes que aparentemente son musulmanes y han emprendido las matanzas para, según dicen, instalar la sharia (ley) islámica. Sólo en los últimos días han tenido que dejar sus hogares unas 100 mil personas en Ramadi.

 

  • El pueblo afgano que lleva las heridas de 4 décadas del terrorismo, sigue en la lucha contra Al Qaeda y los talibanes que derraman sangre de los musulmanes en nombre del islam.

 

  • El pueblo sirio ha sido víctima de la conspiración de amigos ignorantes  y enemigos odiosos que dicen conocer los intereses de los sirios mejor que ellos mismos y así se permiten decidir en lugar de un pueblo.     

 

  • El pueblo yemení esta pagando por decir no a quienes no soportan la decisión soberana de un pueblo para la administración de su país y que desde fuera se han definido en aquel país, para sí mismo, áreas de maniobras exclusivas.

 

  • Los terroristas takfiríes han instalado bases fuertes para sí mismo en todas partes del África y parece que África también se ha convertido en la escena de los conflictos de los terroristas.

 

Hoy día todos reconocen que los llamados terroristas yihadistas apuntan, más que nadie, a los musulmanes y son las mujeres y los niños de países árabes y musulmanes que son maltratados por las salvajes ofensivas de grupos como Daesh, Al Qaeda, Alnusra, Alshbab, Bokoharam y etc.,. Así que resistir ante la tergiversación de las realidades y ante la atribución de los terroristas takfiríes al mundo y pensamiento islámico, es un deber y una obligación humana y profesional. Nos tenemos que preguntar:

  • ¿Quién se beneficia de las diferencias entre el pueblo islámico y de las sangres derramadas de los musulmanes?
  • ¿Quién se beneficia de la destrucción de los recursos, reservas e infraestructuras de los musulmanes?
  • ¿Quién se beneficia de la presentación de los terroristas takfiríes como los representantes del gobierno islámico?

Queridos presentas;

En vista de la crítica situación en Yemen, quisiera dedicar parte de mis palabras a los acontecimientos en aquel país.

Justo en el tiempo que la mayoría de los países del mundo ha llegado a la conclusión de que la acción militar en Siria y las ayudas a los terroristas de ese país ha sido un error y no ha tenido más resultados que el fortalecimiento de expansión de las actividades del grupo terrorista Daesh a Irak y Europa; estamos siendo testigos, una vez más, de la repetición de un error en la región y específicamente en Yemen. La acción militar contra Yemen no sólo constituye una intervención clara en los asuntos internos de ese país y la violación de la integridad territorial y la soberanía de Yemen en contra de la Carta de las Naciones Unidas; sino termina en la matanza de la población inocente, la destrucción de las infraestructuras de ese país, y el fortalecimiento de grupos terroristas de Al Qaeda y Daesh en Yemen. Así que, aquellos países que han sufrido atentados terroristas y se sienten amenazados por estos grupos terroristas, tienen que cumplir con su deber histórico y humano evitando  la repetición de otro error entes de que sea tarde y se ponga en peligro la vida de miles de personas.

La República Islámica de Irán no tiene ninguna intervención en la situación de Yemen y condena la intervención de cualquier otro. El pueblo yemeni deberá decidir sobre su futuro mediante diálogos entre grupos de este mismo país y su elección tendrá que ser respetada por la comunidad internacional. Repudiamos a aquellos que atacan a los civiles, mujeres y niños y los consideramos carentes del entendimiento islámico y de características humanas. Las intencionadas propagandas sobre la presencia y la intervención de Irán en Yemen son falsas y sin fundamento alguno. Irán tiene influencia en Yemen, mas no presencia. Los enfrentamientos entre hutíes y Ansarollah y Arabia Saudí son más viejos que la vida de la República Islámica. Nuestra influencia tiene raíces en las justas y lógicas posiciones tomadas durante los últimos años, y el odio de los yemeníes hacia los demás se ha originado por sus políticas y conductas en las pasadas décadas. Quien haya sembrado el odio, recoge lo mismo. La acción militar y acusar a los demás no es una correcta respuesta a los errores históricos.

Las razones por las que se ha invadido Yemen son ilusionadas e ilógicas y tampoco son alcanzables los objetivos diseñados. ¿Qué legitimidad tiene un líder que solicita ayuda a otro país para la invasión militar y el bombardeo de su propio país y la destrucción de los bienes de su propio pueblo? ¿Quién ha puesto en peligro la seguridad y la paz de la región; los terroristas y los invasores o acaso el pueblo yemeni? Lamentablemente algunos países occidentales en sus posiciones promovieron la violencia y el guerrerismo en el territorio islámico y respaldaron la invasión militar.

Cualquier analista político que conozca la geografía, la historia y las creencias del pueblo yemeni, sabrá fácilmente que el triunfo en esta guerra no es alcanzable. Recordemos que tan sólo hace cuatro años otros tenían esta ilusión y pensaban en la conquista de Damasco en dos meses. Es por esta misma razón que tras pasar un mes de la ofensiva militar contra Yemen (que ha dejado 5 mil  personas inocentes heridas o asesinadas), la amplia destrucción de las infraestructuras del este país pobre, y mientras distintas ciudades son alcanzadas por misiles y bombardeos de los invasores; quienes tienen la última palabra en el campo de batalla son las fuerzas del ejército y el frente popular, quienes ignorando los bombardeos siguen con su objetivo de fortalecer su posición en distintas zonas. Es que ya pasó la época de la vuelta del dominio de otros países sobre Yemen. Los yemeníes merecen ser respetados. No son ninguna amenaza contra nadie. El conflicto de Yemen no constituye una guerra entre chiíes y sunitas, ni tampoco una guerra sectaria.

Queridos presentes;

Insistimos y creemos en la resolución del problema de Yemen mediante diálogo. Este diálogo requiere del cese de las invasiones aéreas; el envío de ayudas humanitarias a los necesitados; la promoción del diálogo entre grupos yemeníes en un país imparcial y bajo la supervisión internacional y la preparación de medidas para la formación de un gobierno de reconciliación nacional. Recomendamos a todos que, en vez de bombardeos y armar los grupos implicados, aprovechen sus potencialidades para incentivar a estos grupos a dialogar y hacer las paces.

Gracias por su atención. 

Teherán- MFA | Visa electrónica | Horario | Mapa | Galeria